Bean (Rowan Atkinson) trabaja como cuidador en la formidable Royal National Gallery de Gran Bretaña, y sus jefes quieren despedirlo porque duerme en el trabajo todo el tiempo, pero no pueden porque el presidente de la junta de la galería lo defiende. Lo envían a los Estados Unidos, a la pequeña galería de arte de Los Ángeles, donde tendrá que oficiar en la inauguración de la mejor película estadounidense de la historia (llamada "La madre de Whistler").