Basada en un caso judicial de la vida real, la película encuentra a miembros de la familia McMartin en juicio por presunto abuso sexual y abuso de niños en su bien considerado preescolar. El abogado Danny Davis, que busca publicidad, inicialmente defiende a los McMartins por razones egoístas, pero poco a poco comienza a creer que son inocentes. Sin embargo, Davis tiene mucho trabajo por delante, ya que los medios de comunicación han demonizado a la familia, y la abogada acusadora Lael Rubin es una dura oponente.