Louie es un propietario de barrios marginales de la ciudad de Nueva York que tiene 120 días para reparar uno de sus bloques de apartamentos. El problema para Louie es que debe vivir en el bloque deteriorado hasta que se completen las reparaciones. El padre de Louie es el verdadero jefe, y no tiene intención de pagar las reparaciones. Esto deja a Louie viviendo en la miseria que soportan sus inquilinos durante todo el año.