En noviembre de 1984, en el apogeo de la Guerra Fría, la Unión Soviética crea un nuevo submarino nuclear que funciona en silencio debido a un revolucionario sistema de propulsión. El capitán del submarino ruso, Marko Ramius (Sir Sean Connery), deserta. Su objetivo es llevarlo a Estados Unidos para evitar que los rusos lo usen para iniciar una guerra nuclear contra Estados Unidos.