Philip Winthrop visita a su prometida, Madeline Usher, en la casa de su familia. Su presencia no es bienvenida, especialmente para el hermano de Madeline, Roderick. Roderick explica que los Acomodadores están malditos, sufriendo de defectos físicos hereditarios. Si Madeline se casa con Winthrop, esto probablemente solo continuaría la aflicción. Pronto queda claro que algo siniestro está en marcha: no solo por la determinación de Roderick de evitar que Madeline se vaya, sino también por el mal que parece acechar en la casa.