Después de los terribles acontecimientos en Los Ángeles, John McClane (Willis) está a punto de pasar por todo de nuevo. Un equipo de terroristas, dirigido por el coronel Stuart (Sadler), tiene como rehenes a todo el aeropuerto. Los terroristas planean rescatar a un capo de la droga de la justicia. Para hacerlo, han tomado el control de todos los equipos eléctricos que afectan a todos los aviones. Sin luces de pista disponibles, todos los aviones tienen que permanecer en el aire, con poco combustible, McClane tendrá que ser rápido.